Higiene y amenities
Geles, jabones, champús, 3 en 1, acondicionador y body milk de origen natural para el baño profesional.
Cada amenity de un solo uso —esos botes de 30 ml que repones habitación por habitación— se usa una vez, se tira medio lleno y vuelve a comprarse mañana. Multiplícalo por tus habitaciones y por tu ocupación anual: esa es la partida que un sistema de recarga te devuelve.
En PINO & PARTNERS fabricamos las dos mitades del sistema —el dispensador y el producto que lo llena— en nuestras plantas de Málaga, Valencia y Barcelona. Eso significa una sola interlocución para el equipamiento, la recarga y la documentación regulatoria.
La cuenta que no sale con los monodosis
El coste de un amenity no es lo que pagas por la unidad. Es lo que pagas por la unidad más lo que se tira sin consumir, más el tiempo de reposición habitación por habitación, más el almacén que ocupa, más la tasa de residuo del envase.
Con un bote rellenable la aritmética se vuelve transparente. Un envase de 450 ml contiene el mismo producto que quince amenities de 30 ml, y a diferencia de ellos se vacía entero: no hay mitades que acaben en la papelera. Divide lo que te cuesta el bote entre las estancias que cubre y tienes tu coste por servicio, un número que puedes comparar con tu factura actual sin margen para la interpretación.
- Menos referencias que gestionar. Cuatro botes cubren el baño entero: gel, champú, acondicionador y body milk.
- Menos tiempo de camarera de piso. Se revisa un nivel, no se reponen cuatro unidades.
- Menos residuo. Y menos coste asociado a gestionarlo.
- Sin sustracción. El soporte LA PRO II va con llave: el envase se queda en el baño.
Cómo funciona el sistema
El corazón de la solución es el bote de 450 ml sobre el soporte mural LA PRO II. El envase queda a la vista, con su etiqueta y su marca, sujeto a la pared junto con su bomba dosificadora y cerrado con llave: el huésped lo usa, pero no se lo lleva.
Cuando se agota no se sustituye el soporte, solo el bote. Housekeeping abre con la llave, cambia el envase y cierra. La operación dura lo que tardas en leer esta frase.
Instalación sin obra ni alicatado roto
El soporte se entrega con su llave y con una cinta adhesiva 3M: treinta segundos y sin taladrar. Si la pared lo permite, también admite tornillos. Conviene dejarlo veinticuatro horas sin carga antes del primer uso, no montarlo sobre superficie cerámica y mantenerlo entre 0 y 40 °C. Se sirve por unidad y en caja de seis soportes con sus seis bombas.
Los formatos de reposición
El bote de 450 ml es el que va en el baño. Para llenarlo desde almacén trabajamos con jerricans de 10 litros con grifo y con cargas de 1 litro: eliges según el tamaño del establecimiento y el espacio del que dispongas.
Y para las zonas comunes, otra cosa
El baño de una habitación y el aseo de un vestíbulo no tienen el mismo problema. Donde pasan cientos de personas al día —recepción, restaurante, vestuarios, zona de personal— el formato es el dispensador de carga cerrada LA PRO I, pensado solo para jabón de manos y con cargas selladas de 950 ml que rinden más de 2.100 pulsaciones en gel y más de 1.200 en espuma. No es un producto de habitación, y no conviene mezclarlo: son dos necesidades distintas con dos soluciones distintas.
Qué dice de verdad la normativa europea
Aquí conviene ser preciso, porque circula mucha información equivocada y algún proveedor la usa para meter prisa.
El Reglamento (UE) 2025/40, conocido como PPWR, prohíbe en su Anexo V, punto 5 los envases de un solo uso para cosmética, higiene y aseo destinados al uso individual en el sector del alojamiento. La prohibición se aplica desde el 1 de enero de 2030.
La fecha del 12 de agosto de 2026 que verás repetida en titulares y en webs de proveedores es la de aplicación general del reglamento, no la de esta prohibición concreta. No tienes que cambiar nada mañana. Tienes que tenerlo cambiado antes de 2030, que es distinto y bastante más manejable.
Tres detalles que sí cambian la decisión:
- Alcanza a todos los materiales. Cambiar el bote de plástico por uno de cartón o de vidrio de un solo uso no te saca de la prohibición.
- Hay exenciones, entre ellas los envases compuestos con un 5% o menos de plástico en peso, los casos justificados por higiene o seguridad, y las microempresas que acrediten no tener una alternativa viable.
- El cambio no es solo de envase, es de operativa. Housekeeping, almacén y compras se tocan a la vez, y eso no se improvisa en un trimestre.
Nuestra recomendación honesta: no lo hagas por la ley, hazlo por la cuenta de resultados, y llegarás a 2030 sin haberlo notado.
Apartamentos turísticos y alojamientos pequeños
Un piso turístico tiene el problema al revés que un hotel: no hay camarera de piso todos los días y el consumo es irregular. Los monodosis se agotan a mitad de estancia o sobran y se los lleva el huésped, y en ambos casos alguien tiene que subir a reponer.
Un bote de 450 ml aguanta varias estancias completas sin que nadie tenga que subir a reponer. Para una gestora con veinte o treinta apartamentos repartidos por la ciudad, eso es la diferencia entre una ruta de reposición semanal y una mensual.
La excepción para microempresas del reglamento existe, pero está pensada para quien no tiene alternativa técnica —y aquí la hay—. Conviene no apoyar el plan en ella.
La experiencia del huésped no baja. Sube.
La objeción de siempre es que el bote pequeño «se ve más premium». Dejó de ser cierto: el huésped que paga por una habitación buena hoy asocia el monodosis a lo barato y a lo desechable, y los grupos hoteleros que primero hicieron el cambio lo comunican como una virtud, no como un ahorro.
Lo que sí decide la percepción es el producto que sale del dispensador. El nuestro alcanza hasta un 99% de ingredientes de origen natural según el estándar de la norma ISO 16128, con documentación técnica por referencia para tu departamento de compras, y aromas de autor formulados para que el baño huela a algo reconocible y no a jabón industrial.
Puedes servirlo con nuestra marca P&P PROFESSIONAL o con la tuya: desarrollamos la fórmula en nuestro laboratorio propio, el envase, el etiquetado y la documentación regulatoria. Made in Spain, con trazabilidad por lote.
Por dónde se empieza
- Una planta piloto. Instalas el sistema en un ala o en una tipología de habitación y mides el consumo real durante un mes.
- Comparas. Coste por servicio del dispensador contra coste por estancia de tus amenities actuales, con tus números, no con los de un folleto.
- Escalas. Si sale, el resto del establecimiento va detrás con la operativa ya rodada.
Cuéntanos cuántas habitaciones tienes y qué estás usando ahora, y te devolvemos la comparativa con tus cifras y una propuesta de implantación. Respondemos en menos de 48 horas laborables.